Con la Fundación INTI entendimos que sus redes no podían alimentarse del miedo, sino de la vida. Tradujimos la complejidad médica y las historias difíciles en mensajes de esperanza y prevención real. Lejos de buscar un impacto vacío, nos enfocamos en despertar una consciencia colectiva: elevamos la voz de quienes han renacido para enseñar a otros a protegerse. Convertimos el feed en un espacio seguro, donde cuidarse es un acto de amor propio, no de temor.