¡EL COVID NOS DEVOLVIÓ A 1980!

¡Hemos vuelto a 1980 sin darnos cuenta! Luego de más de 100 días de haber recibido en Colombia la noticia del primer caso confirmado con Covid-19, hemos aprendido muchas cosas, cambiado otras y nos daremos cuenta en el camino de unas cuantas más. Lo anterior, aunque pareciera obvio nos ha llevado a lugares que nosotros mismos desconocemos y nos pondrá incluso en situaciones que si no se señalan sonarían a un viaje intergaláctico que atraviesa el tiempo, pero para nadie que viva en esta época es un secreto que pasamos más tiempo en frente de una pantalla, bien sea trabajando, aprendiendo o sencillamente entreteniéndonos. 

Y cuando citamos al pasado queremos conectarlo con la manera como nos estamos entreteniendo, sentados justo al frente de esa pantalla como en realidad sucedía en los 80’s con algunas variaciones y excepciones, pero sin duda retomando la casa como el eje central del entretenimiento; pareciera entonces que se dibuja en nuestras cabezas la escena en la que Matilda se encuentra sentada en su sillón mientras su papá le ordena frente al televisor que verá el preestreno sin poderse mover. 

Photo by Simone Daino on Unsplash
Photo by Simone Daino on Unsplash

Consideremos que hasta aquí todo parece elemental, pero justo bajo esa obviedad opera esta nueva fuerza del mercado que involucra la conexión entre el entretenimiento y las marcas. Esta tendencia está basada en un modelo tradicional de venta, algunos la conocen como Televentas, otros Teleshopping y nosotros lo llamaremos Shopstreaming. Y en efecto muchos de nosotros ya descubrimos que compramos ese producto después de haber visto algún contenido en IGTV, serie o un tutorial en Youtube y que por supuesto ya no necesitamos que aparezca el número en la pantalla como antes para adquirirlo porque Google ya nos facilita todo eso y más. 

Si creemos que aún no hemos viajado en el tiempo recordemos a nuestra mamá o tía que después de un programa de televentas compró la máquina para hacer ejercicio mientras cuidaba los niños. Pues bien, sin ir tan lejos La Cámara Colombiana de Comercio Electrónico y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) dieron a conocer el segundo informe sobre el comportamiento del comercio electrónico durante la cuarentena y destacaron el crecimiento de categorías como el retail (que incluye mercado) y de deportes quienes fueron las de mayor crecimiento, con 209% y 187%, respectivamente. 

Lo relevante de lo anterior, no es que antes del Covid no sucediera, porque hasta aquí seguimos sintiendo que todo es obvio y es un juego que se ha dado durante los últimos años como efecto de la aparición de nuevos canales digitales, sin embargo, se ha venido consolidando de una manera natural con la llegada de la pandemia y la manera casi ruda y violenta en que por obligación necesitamos entretenernos en casa y no es coincidencia que el deporte y la comida fueran las categorías de mayor crecimiento pues han sido también los de mayor consumo en contenido de búsqueda. De ahí que plataformas como Netflix, Amazon, HBO y hasta Disney vengan desarrollado conexiones con sus contenidos para que la gente pueda en un corto plazo comprar mediante ellas. 

De hecho, recordemos que Netflix nos dio una pista de la futura aparición de productos en el episodio de Bandersnatch de su programa Black Mirror, cuando le dio la posibilidad al público de elegir qué cereal tomarían los personajes para el desayuno. Imaginemos entonces como las plataformas de streaming conectan nuestro perfil y gustos con un episodio de Chef’s Table, por ejemplo, en donde al final nos sugiere donde podemos conseguir esos chuchillos especiales con los que hicieron los cortes del salmón que tanto nos gustaron, así que sacamos nuestro celular le tomamos una foto al código y así empezamos a conectar nuestros intereses con compras. 

Naturalmente esta nueva tendencia se apalancará de los datos y no es para menos, solo a través de ellos nos diferenciaremos de las televentas de 1980, como cita Eric Schmidt en su libro How Google Works “Si tenemos datos, analicemos los datos, si solo tenemos opiniones, sigamos la mía.” Nadie estará dispuesto a recibir publicidad que no armonice con sus gustos. Nos enfrentamos a un consumidor militante y político que luchará por su privacidad e información pero que seguro agradecerá cuando complazcamos sus gustos y sepamos entretenerlo. 

Con esto invocamos a nuevas realidades, nuevos desafíos de cómo vamos a experienciar y como la casa se convierte en la nueva vitrina del mundo. Pero, sobre todo en donde cambiaremos el hecho en que la gente solía salir para entretenerse comprando para pasar a que su entretenimiento sea comprable y cumpla la función de ser absolutamente igual o mejor que tener que salir a la calle. 

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